Ahorro energético, mantén tu bolsillo a salvo

En nuestras casas desperdiciamos energía sin saberlo. Un aparato en modo stand-by, una ventana mal aislada o una bombilla de las tradicionales hacen que nuestra factura aumente a fin de mes. Esto, además de perjudicial para nuestro bolsillo, es perjudicial para el medio ambiente.

Cualquier pequeño gesto es efectivo para que ahorremos energía. Aislamiento, calefacción y aire acondicionado, iluminación, agua, electrodomésticos y cocina son los ámbitos en los que podemos dejar de desperdiciar energía y, por tanto, dinero.

Conserva el frío y el calor

 

Unas ventanas bien aisladas del exterior pueden mantener hasta un 35% mejor el frío de nuestro aire acondicionado en verano y de nuestra calefacción en invierno. El 40% de las fugas de calor se producen a través de las ventanas, y son las de tipo climalit las que menos sufren este problema. Además, si tapas las rendijas de ventanas y puertas con masilla evitarás que el calor se escape.

En invierno es suficiente poner la calefacción a 24ºC. En verano, con 20ºC de aire acondicionado basta. Recuerda que cada grado extra aumenta la factura en un 7%. Y para más eficiencia energética quita el aire de los radiadores, no pongas nada encima de ellos, y revisa regularmente tu caldera. Además, si instalas termostatos individuales en cada habitación ahorrarás más energía, en el sentido de que no todas las habitaciones necesitan el mismo calor.

Ahorra en la factura de la luz

 

El primer paso para lograr la eficiencia energética y su consiguiente ahorro económico es cambiar las bombillas tradicionales por las nuevas de bajo consumo. Es cierto que a priori resultan más caras, pero se amortizan gracias a su larga duración.

Apagar las luces cuando no estamos en una habitación, aprovechar la luz del día, no dejar los aparatos electrónicos en modo stand-by o utilizar electrodomésticos con nivel de eficiencia energética A también contribuye a bajar nuestra factura. Llenando la lavadora y el lavavajillas ahorraremos agua y energía.

El agua y la cocina

 

Una ducha siempre consumirá menos agua que un baño. Además, si le colocamos a los grifos dispositivos para economizar agua, el ahorro aumenta. Por otra parte, a la hora de fregar los cacharros, enjabona todo de una vez, manteniendo el grifo cerrado. Y si tienes posibilidad, utiliza el agua sobrante del aclarado para fregar los suelos.

A la hora de cocinar, opta por placas de inducción, y utiliza el calor residual apagándola un poco antes de que la cocción termine. Haz lo mismo con el horno.

Como ves, una serie de sencillos gestos te permitirán ahorrar. Además, aunque para algunos de ellos parece que tienes que gastar más dinero, a medio-largo plazo lo habrás amortizado.

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